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2 de agosto de 2014

La esquina de Avícola Los Pinos

Foto: Gonzalo Celasco


Histórica esquina de las calles Arana y 11 de Septiembre, lugar donde funcionó el emblemático Almacén -del Barrio de la Estación- fundado en 1928 por José Artero, inmigrante español originario de Mojácar (provincia de Almería). En 1941, pasó a ser propiedad de la firma Artero Hnos. (Paco y José Artero hijos).

Desde 1980, en esta esquina que, además fue vivienda de la familia Artero, se encuentra la casa comercial “Avícola Los Pinos”, conducida por los hijos de Paco y José Artero. 
El edificio, cuya arquitectura responde a las típicas esquinas que se pueden ver en las ciudades de la provincia de Buenos Aires, funciona -en la actualidad- como lugar de almacenamiento (para abastecer a las sucursales de Colón esq. España y San Martín al 800) y de expendio de mercaderías.

Investigación histórica: Hugo Mengascini

La arquitectura del Hospital Santamarina

Por el arq. Jorge Luchetti

Foto: Gonzalo Celasco

Por su majestuosa arquitectura y su historia, se considera al Hospital Ramón Santamarina uno de los edificios más significativos de Tandil. La obra se le atribuye al prestigioso arquitecto alemán Carlos Normann, también autor -en Tandil- de las capillas de Santa Ana (1909) y de San Ramón (1911), de la remodelación de la Estancia Bella Vista (1910). Este arquitecto nacido en Hannover fue un fiel representante de la arquitectura de la Belle Époque, dedicándose a la construcción de varios petit hoteles para la alta sociedad porteña, además de edificios tan significativos como El Torreón del Monje en Mar del Plata y el Palacio Legislativo de la ciudad de la Plata, entre tantos otros.

El Hospital Ramón Santamarina es un ejemplo de esa mixtura estilística dada por el eclecticismo arquitectónico, tendencia típica de la Belle Époque, por lo tanto sería un error definirlo con un estilo en particular. Se puede apreciar en la obra las tendencias de la Escuela de Beaux Arts (academicismo francés) expuesto en su simetría y en la composición dada por un basamento, un desarrollo y un remate. A su vez los Balaustres (pequeñas columnitas en el balcón y hall de entrada) son reminiscencias de la arquitectura neorenacentista, mientras que la techumbre (que también podemos apreciar en la arquitectura ferroviaria) tiene connotaciones pintoresquistas. En resumen, el edificio es ecléctico (del griego eklegein, escoger) por naturaleza. Arthur Schopenhauer decía: “La arquitectura es una música congelada” el ritmo armónico y la composición acompasada de este edificio son una muestra de ello.

27 de junio de 2014

Cuando el Ladrillo hace Historia


En este histórico edificio de 4 de abril 1319 funcionó en los años 20 la fábrica de fideos "La Ligure" de Virgilio Manera y Cia. Desde 1934 hasta 2009 la fábrica de soda de Juan Reche. En la actualidad es propiedad de la firma "La Casa del Piso".


Foto: Gonzalo Celasco

A continuación la descripción de la FACHADA en palabras del arq. Jorge Luchetti.

CUANDO EL LADRILLO HACE HISTORIA


En la mitología mesopotámica, suele mencionarse cierta hermandad en sus orígenes de barro entre el hombre y el ladrillo; los dos buscan ser dignos ejemplos de nobleza.


Una de las mayores virtudes de este material es que posee el tamaño justo, el peso adecuado y la firmeza necesaria para permitir un mejor manejo. Este paralelepípedo sólido, es el alma mater de la arquitectura, y generalmente su uso en exteriores sirve como referente de una determinada tipología.


En este caso, nos referiremos específicamente al ladrillo como el atuendo arquitectónico que suele vestir muchas construcciones del Barrio de la Estación. Aquí el ladrillo abunda, siendo uno de los ejemplos más singulares, el edificio ubicado en la calle 4 de Abril 1319.


El estilo y las líneas arquitectónicas se asemejan a los de la panadería La Central. La obra de principios de siglo, denota su antigüedad en las celosías de madera usadas en ventanas, además de los baldosones de vereda y el adoquinado que va hacia el interior del galpón.

Ahora bien, la necesidad de conservar este tipo de obras no pasa simplemente por el gusto de su arquitectura, además el edificio guarda valores históricos, urbanísticos, identitarios, que reflejan lo que fue el barrio en otros tiempos.

La desaparición de su arquitectura, sería un paso hacia la pérdida de identidad del lugar. Muchas veces el propietario teme perder derechos ante su propiedad, si el edificio queda afectado dentro de un sistema de protección patrimonial, por eso se plantea distintos grados de protección, que permitan según el caso, una flexibilización en la intervención de la obra. Esto dará paso a que convivan el pasado y el presente en un mismo espacio, sin que uno avasalle o desvirtúe su esencia.

En ninguna instancia, el propietario debe perder el poder de decisión sobre el bien, y eso es lo que se contempla hoy al intentar proteger el edificio. La concientización en los vecinos, sobre el sentido de pertenencia y los valores patrimoniales que posee el barrio de la Estación y su arquitectura, son el mejor camino para que esos valores puedan estar vigentes.

El arquitecto italiano Piero Gazzola (especialista en patrimonio arquitectónico) hace notar en sus escritos, que el drama de la desnaturalización de los centros históricos, provocado por el desordenado crecimiento edilicio, deja como resultado la pérdida de identidad del lugar.

Vecinos y Fachadas: Lidia Mercapide

Lidia Mercapide es una de las vecinas que, comprometida con el proyecto de "El Barrio de la Estación como Área de Protección Histórica", incorporará el frente de su casa como Patrimonio Histórico y Cultural de la ciudad.



Foto: Gonzalo Celasco


A continuación, la descripción de la fachada por el arquitecto Jorge Luchetti.


Vivienda particular - 4 de Abril al 1300


En ocasiones, cuando se intenta catalogar a los edificios de un barrio para su preservación, se cae en el error de segregar aquellas construcciones que de alguna forma fueron transformadas, sin tomar en cuenta que a pesar de los cambios sufridos, estas puedan mantener su esencia y su valor patrimonial; en consecuencia se hace imprescindible protegerlas.


Este preámbulo, viene a cuento, ya que intentaremos hacer una descripción de la vivienda ubicada en la calle 4 de Abril 1366. La obra fue realizada en los primeros años del siglo XX, y aún se mantienen intactas las líneas italianizantes que marcan el estilo de la casa, más allá de haber sido intervenida a lo largo de su existencia.


El edificio está retirado unos metros de la línea municipal, y el terreno queda cercado por una verja de baja altura conformada por herrería intercalada con muretes de material. La fachada de frente se mantiene inalterable , allí se destaca el portal de acceso, compuesto por un clásico arco de medio punto, enmarcado por una ancha moldura que posee una importante clave, o dovela central, en este caso postiza -a saber es la piedra mayor de un arco- que remata en lo alto del mismo. La única ventana de frente, está conformada por celosías metálicas, enmarcada por unas guirnaldas que rodean el vano, vistiendo así un poco más la fachada principal. El revestimiento símil piedra es sencillo, encontrándose más trabajado en su remate con unas guardas horizontales en cada sección. Sobre la fachada lateral que da al jardín, se destacan una serie de arcos, formados por grandes ventanales vidriados, dispuestos en forma armónica, los que fueron agregados para cerrar lo que en otros tiempos fue una galería semicubierta.


Su propietaria -Lidia Mercapide- nos hace mención de una fosa en el interior del garaje, lo que hace suponer que en el lugar se reparaban autos. Como curiosidad cabe destacar un aro metálico en el cordón de la vereda que servía para atar a los caballos que paraban en el lugar.

Como decía el escritor mexicano Octavio Paz: “La Arquitectura es el testigo insobornable de la historia”. Son los cambios que ha vivido esta casa la que la hace testigo de la historia de este rincón de Tandil.

5 de junio de 2014

Teatro de La Confraternidad

Foto: Gonzalo Celasco

FRENTE DEL TEATRO DE LA CONFRATERNIDAD FERROVIARIA en 4 de abril 1371. 
Edificio inaugurado el 20 de diciembre de 1925 por los Sindicatos Ferroviarios (la Unión Ferroviaria y La Fraternidad). 

UN ESTILO, UN TEATRO

Descripción de la fachada por el Arq. Jorge Luchetti

La arquitectura del Teatro de la Confraternidad Ferroviaria, (edificio emplazado en el 1371 de la calle 4 de abril), responde a los lineamientos dados por el neo renacimiento italiano, estilo que surgió en nuestro país a mediados del siglo XIX, extendiéndose hasta las primeras décadas del XX. El edificio de la Confraternidad, data de 1924, aunque empezó a funcionar algunos años después, siendo uno de los últimos ejemplos de esta arquitectura que también se conoció como italianizante. Las hipótesis, por las que él constructor utilizó este estilo pueden ser muy variadas, descartando la idea de la moda, ya que esta arquitectura estaba en su etapa final, y competía con un popurrí estilístico de lo más variado, como lo fue, el Art Nouveau, el Art Déco, y otras tendencias, que empezaban a estar en Boga.

Es interesante el análisis que se puede hacer de la fachada del viejo teatro, ya que es la parte del edificio más auténtica que aún se conserva. Podemos ver en su frente la composición típica de la academia italianizante, que está dada por un basamento, un desarrollo almohadillado, y un remate, que a cada lado del cornisamiento central se adorna con balaustres, dejando percibir la idea de terraza. Asimismo es algo característico la composición simétrica, armada por cada uno de sus elementos, como por ejemplo, las dos columnas de ¾ adosadas al muro, que a cada uno de sus lados enmarcan la parte central de acceso al edificio. Tanto las columnas, como las pilastras son estilísticamente reminiscencias del dórico griego, con fuste (cuerpo principal de la columna) prácticamente liso, pero en su culminación aparece acanalado. 

En la parte superior se encuentra el entablamento que sigue ligado al dórico, (sostenido por las columnas y pilastras) cuyo friso está conformado por triglifos (a saber son tres acanaladuras decorativas, si bien en este caso en particular aparecen cuatro hendiduras). Estos triglifos se van alternando, con las llamadas metopas, espacios de forma rectangular que en este caso están vacíos, aunque en ocasiones se adornan con bajorrelieves.

Debajo de cada triglifo, forzando un poco la vista se pueden distinguir en forma concatenadas piezas muy pequeñas llamadas gotas, elementos decorativos que se ven en el Orden Dórico. Todo el frente está realizado en símil piedra, conocida como piedra parís, revoque, que fue muy utilizado durante este período de la arquitectura Argentina, y que intentaba imitar a la verdadera piedra europea. La herrería se destaca principalmente en la puerta central, la cual se ve muy trabajada, algo común en este estilo; luego el autor se toma algunas licencias, como por ejemplo las casi imperceptibles pilastras que aparecen adosadas prácticamente detrás de las columnas. 

En el interior nos encontramos con un edificio estructuralmente valioso, pero que sufrió intervenciones poco felices, aunque no le quitan el valor total a la obra.

Debemos destacar, que el valor de la obra, no sólo está en su arquitectura, sino también en su historia, la cual muestra la importancia y la época de esplendor que el sistema ferroviario supo tener en nuestro país.

La revitalización y difusión del valor del edificio, será importante para el Barrio de la Estación, como parte del casco antiguo de la ciudad.

Decía Jorge Enrique Hadoy (pionero en estudios urbanos en América Latina):”Sólo se valora lo que se conoce, sólo se cuida lo que se valora”.

4 de junio de 2014

Panadería la Central y casa de la familia Sánchez

Foto: Gonzalo Celasco
Por Arq. Jorge Luchetti

En la esquina de 4 de Abril y Uriburu, se encuentra en pié la afamada panadería La Central. El edificio que data de las primeras décadas del siglo XX, es un claro ejemplo de la arquitectura más popular que reinó en el país. La Casa Chorizo, mote que fue impuesto por la disposición de sus ambientes, -semejante a la riestra del conocido embutido- sin duda fue el modelo propio creado por inmigrantes europeos.

Como es característico en los lotes de esquina para esta tipología, la vivienda se desarrolla en el frente más corto -o sea la calle 4 de abril-, mientras que el resto está destinado a comercio con el inconfundible acceso por la ochava. 



Uno de los detalles más singulares de su fachada, es la desnudez de la misma, dada por el ladrillo visto sin revoque -en este caso simplemente pintado- algo propio en las casas chorizo de provincia. La disposición de este frente, es de composición clásica de líneas italianizantes, de allí que esté formado por un basamento que aparece tibiamente marcado con un par de hiladas destacadas y pintado en una gama más oscura, le sigue un desarrollo sin ningún tipo de aditamento; sólo el ladrillo es el protagonista con salientes verticales que marcan el ritmo de la alzada, y finalmente tiene un remate formado por un clásico cornisamiento y troneras de esas salientes que siguen la forma acompasada del frente. 

La celosía en las ventanas, sumado al trabajo de herrería, y la puerta de acceso de doble hoja con banderola, son privativos de este modelo de vivienda. Una particularidad más, son los respiraderos - pequeñas rejillas generalmente visibles bajo las ventanas - que sirven como ventilación de la cámara de aire y que pasa por debajo del piso de pinotea de los ambientes. 

En Resumen, como decía el arquitecto Estadounidense Louis Kahn, “Un ladrillo quiere ser más de lo que es”, y en La Central el ladrillo es el verdadero protagonista de esta arquitectura.

Foto: Gonzalo Celasco
Panadería La Central, en la esquina de Uriburu y 4 de abril es una de las más antiguas de la ciudad. El edificio construido hace alrededor de 100 años funcionó como panadería bajo la firma Navarrot - Echeverría y posteriormente fue vendida a González. En 1966 fue adquirida por Francisco Sánchez.

Foto: Gonzalo Celasco
El horno de la panadería tiene alrededor de 8 metros de profundidad. En otros tiempos este comercio contó con siete empleados, desde hace 10 años funciona como economía familiar. 

Foto: Gonzalo Celasco
Elaborando el pan. En la imagen se puede observar la amplia cuadra de la panadería la Central, comercio ubicado en el corazón del Barrio de la Estación.

Foto: Gonzalo Celasco
Francisco Sánchez (padre) y Francisco Alejandro Sánchez (hijo) en plena actividad en la cuadra de la antigua panadería del Barrio de la Estación.


Foto: Gonzalo Celasco

Angélica García de Sánchez, maestra rural en el Partido de Juárez desde 1960 hasta 1965 se dedicó a partir de 1966, junto a su esposo y a su suegro, a esta actividad comercial. La galleta de campo, la trincha y las tortas fritas constituyen las especialidades de la casa y son los productos más buscados por los vecinos del barrio y de otros puntos de la ciudad. 

1 de junio de 2014

Panadería La Favorita, peinada a la gomina

Foto: Gonzalo Celasco

Por Arq. Jorge Luchetti

La panadería La Favorita, ubicada en Colón esquina Uriburu, es una construcción de principios del siglo XX. Posee una estructura arquitectónica similar al común de los edificios en esquina que hay en el barrio. 

Los detalles que luce en su exterior, responden a resabios de lo que conocemos como Art Déco o estilo gomina, otro de los tantos nombres que recibió esta tendencia artística. Son referentes de este estilo, los pilares facetados que marcan el sentido ascendente del conjunto -algo también característico del Art Déco- , los cuales a su vez están colocados en forma alternada, marcando un ritmo de simetría en la fachada. 

El acceso por esquina, queda enmarcado por dos de esto pilares que coronan una especie de tímpano con forma de medialuna en lo alto. Además posee una gran visera de hormigón, la cual parece estar flotando en el espacio. ¿Por qué proteger este edificio? Aparte de sus argumentos históricos y su interesante arquitectura; el mismo, forma parte de un conjunto urbano, de una manzana y de un lugar. 

Como reflexión vale agregar un fragmento de Casa tomada de Julio Cortázar: "Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua -hoy que las cosas antiguas sucumben a las más ventajosa liquidación de sus materiales- guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, (...) Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos, se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos...". 

Evitemos que esto suceda con la arquitectura del Barrio de la Estación.